Sorrentinos Argentinos (Parte III)

DECONSTRUCCIÓN DEL SORRENTINO ARGENTINO
IMG-20170724-WA0014Se desprende de los antecedentes expuestos en los dos posts anteriores (Sorrentinos Parte I  Sorrentinos Parte II) que la receta base ya existía y que la familia Vespoli la llevó a Mar del Plata adaptando tanto el nombre, como el relleno como las salsas a las disponibilidades y gustos argentinos.

El nombre
Me atrevo a labrar una hipótesis:
Si la familia Vespoli fue la primera en imponer la receta desde Mar del Plata, es probable que a la pasta la haya denominado SORRENTINO, en primer lugar porque ellos mismos provenían de Sorrento, segundo porque creo posible que il raviolo que hoy allí llaman caprese, en ese momento fuese simplemente raviolo sin más, el único raviol que esta familia, así como otras, elaboraba de forma casera. Tal vez los Vespoli desconocieran el apellido caprese. Era su raviol que hacían en Sorrento y punto.

Por otro lado, buscando en Google, a pesar de la predominancia de ravioli capresi, aparecen también los denominados ravioli sorrentini o alla sorrentina, o incluso ravioli alla napoletana, todos con idéntica forma a nuestros sorrentinos, de manera que pudo haberse dado que los Vespoli conociesen esta preparación como raviolo sorrentino.

La masa
La masa del raviol caprese, según vimos, es de sólo harina, agua (caliente) y a lo sumo aceite. Es la típica masa del sur de Italia para elaborar pastas frescas, y testimonios corroboran que en los inicios la masa de los sorrentinos marplatenses era justamente así (hoy la Familia Vespoli los hace con huevo).

La masa de pasta all’uovo es más propia del norte de Italia, de la Regione Emilia.

De las recetas actuales de sorrentinos argentino, grosso modo se observa que en la mayoría de los casos se amasa con huevo. Acá apreciamos una simbiosis norte-sur de Italia en la que se entremezclan variantes regionales incompatibles en la Península, pero perfectamente coherentes en estas latitudes del Hemisferio Sur.

Asimismo (aberración desde mi humilde óptica), hay quienes se sirven de las tapas para empanadas industriales como envoltorio de estas pastas. No comprendo cómo se soporta el hedor de las grasas que contienen esas masas (concebidas para horno o fritura) cuando van a hervor y el consiguiente sabor que trasladan una vez en el plato…

El relleno
El sorrentino argentino tradicional se rellena con queso mozzarella argentino (y vale aclararlo, porque nuestra mozzarella, más allá de ser de masa hilada, por el resto no tiene nada que ver con las mozzarelle que existen en Italia) y con jamón, crudo o cocido, que en la mayoría de los casos termina siendo paleta. Jamones verdaderos vemos cada vez menos en Argentina lamentablemente.

Convengamos que, a menos que uno haga la pasta en casa o que se trate de fabricantes de pastas frescas serios o de restaurantes que merezcan una cierta confianza, los ingredientes que se utilizan para rellenar pastas son de calidades dudosas, más aún cuando hablamos de fiambres y de quesos.

Pero también es corriente que lleven el relleno de los ravioles argentinos, hechos de acelga o espinaca con ricotta, con carne, con pollo, con nueces, más otros rellenos más contemporáneos, como calabaza, berenjena, o sofisticados como jabalí, salmón…

Las salsas
Argentina es un catalizador que sintetiza diferencias regionales que en Italia serían irreconciliables.
¿No es nuestra, acaso, la milanesa a la napolitana? Un italiano jamás entendería.
¿No montamos la fainá genovesa sobre una porción de pizza napolitana? Tema controversial éste, porque me atrevería a afirmar en algún punto de la Liguria una unión similar a ésta existe, pero para el italiano medio sería absurdo.

Pues bien, nosotros tenemos la potestad de tomar una porción de sorrentinos y bañarlos en una salsa de origen genovés, como es el pesto, o con otra de carne y tomate, al estilo boloñés (no lo voy a llamar bolognese, porque para un boloñés sería una afrenta).
También tenemos libre albedrío para sumergirlo en salsa blanca, o hacerlo nadar en un mar de crema de leche. No nos temblaría la mano a la hora de echarle o bien una mariscada, o champignons y pollo.
Ése es nuestro repertorio clásico de salsas para una pasta, cualquiera ella sea.

La sentencia: sorrentino, argentino o italiano?
Siguiendo la historia narrada por Gianfranco Gargiulo, si consideramos la gesta de la Famila Vespoli, y en especial del gran espíritu de Chiche, se entienden los reconocimientos por parte del Municipio de Sorrento y del Lyons Club hacia ellos, ya que lograron difundir desde su refugio marplatense una receta local italiana a nivel nacional en Argentina.

La inspiración llegó con ellos desde Italia, pero transportadas en tiempo y espacio, y tal como sucede con otras concepciones culinarias, las preparaciones y recetas asumen una nueva vida y se desprenden de sus fuentes para transformarse en innovaciones.

Defiendo las creaciones alimentarias argentinas como adaptaciones que tras un camino recorrido se convierten en entidades autónomas. Eso entiendo que son nuestras pastas, nuestras salsas, pizzas, facturas, panes, empanadas, alfajores… y la lista sigue.

Izo una bandera de defensa de estos patrimonios, siempre y cuando se respete calidad en materia prima y en ejecución. Cuando los ingredientes y las formas se tornan decadentes, no veo evolución, sino degradación. Y la degradación, desafortunadamente, es cada vez parte más vigente de nuestra realidad azotada por perennes avatares económicos y sociales.
Ojalá esa realidad cambie algún día: para que eso ocurra necesitamos mayor educación y aprender a ser exigentes, pero estos son temas para otros posteos.

Tal como en otras discusiones ya expuestas en este espacio, el debate queda felizmente abierto.

Sorrentinos Argentinos (Parte I)

Foto: Clelia MagarilFoto: Clelia Magaril

“En el cielo las estrellas, en el campo las espinas y en el medio de mi pecho la República Argentina”
Argentino Chiche Vespoli, Trattoria Napolitana-Mar del Plata
(él lo dijo, aunque la frase no le pertenezca)

Parte I de III
EL TESTIMONIO DE GIANFRANCO GARGIULO

El historiador Mario Aiscurri, a través de su tan valioso blog, El Recopilador de Sabores Entrañables, había dejado abierta la cuestión acerca del origen de los sorrentinos , plato tan popular y amado hoy en todo el territorio de la República Argentina.

Más allá de su investigación, todo lo que veo a través de la web, no son más que especulaciones y mucha sarasa que se multiplica hasta el infinito merced al flagelo del copy-paste.

En su momento, tanto en su blog, como en discusiones que mantuvimos con Mario a través del grupo de FB, Buena Morfa Social Club, le hice saber mis dudas e impresiones al respecto. Vaya uno a saber por qué razón, las charlas mantenidas (cuyos comentarios quedaron escritos) las concluí diciéndole algo así como que yo tomaba la posta de esto y que el tema iba a continuar…
La verdad es que después me olvidé bastante del tema, abocada a otras búsquedas.

Estando ahora en el solaz de La Casa Instigadora, en Petrella, vino a visitarme mi ahijada. Con toda razón ella quería conocer la Costa Amalfitana (y sorrentina), que no queda en definitiva tan lejos, pero no quería ir sola. Me da mucha pereza salir de Petrella, así y todo “me sacrifiqué” y acepté lanzarme con ella a una escapada brevísima.

Juli reservó una habitación en Sorrento. No cualquier habitación: encontró el Bed & Breakfast Unique, cuyo puntaje en booking.com era nada menos que Excepcional 9.9, situado en pleno centro de Sorrento y con habitación vista mar.

Ni bien la reserva estuvo confirmada, una persona llamada Gianfranco se puso inmediatamente en contacto y a disposición para recibirnos, de forma tan elegante que nos preguntamos por qué razón el lugar tendría 9.9 como puntaje y no un 10 (una vez que estuvimos allí y constatamos la excelencia en las instalaciones y servicios, con más razón no lo entendimos).

Salimos a las 7:00 en bus desde Petrella. A las 8:00 tomamos otro micro desde Campobasso. En tres horas llegamos a Napoli Centrale. Parada técnica para compartir un par de sfogliatelle con buon caffè napoletano. De ahí, subte hasta Molo Beverello. Subimos a último minuto al alíscafo que en 40’ nos dejó del otro lado de la bahía tirrénica, abrazada por la omnipresencia  del Vesubio.
resized-Il_VesuvioDurante esa travésía marítima, mientras compartíamos una Birra Moretti en cubierta, Juli me interpeló:
“Madrina, los sorrentinos son de Sorrento?”
Juli se refería a los ravioles redondos argentinos, tan populares en nuestra tierra natal. Y se supone que como blogger instigadora, me correspondía aportar una respuesta, pero más allá del intercambio mantenido con M. Aisucurri, todavía tenía dudas al respecto.
“No, Juli, creo que no, creo que son un producto argentino, inspirado por reminiscencias que hay acá, pero es un tema todavía por investigarse”.
“Ah, qué bueno, podemos aprovechar para ver el tema ahora!”
“Pero noo, en un día y medio y en pleno bodrio turístico, qué querés que averigüemos?”

Gianfranco Gargiulo y una revelación inesperada
Desde el embarcadero de Sorrento, un ascensor nos facilitó la subida hasta Corso Italia, eje principal paralelo al mar. A pocos pasos encontramos la puerta del BB Unique y allí nos aguardaba Gianfranco, sonriente,  con un aire asombrosamente parecido a Carlo Cracco.

Se presentó, tomó en sus manos nuestro equipaje, y en cuanto supo que éramos argentinas, fue a quemarropa y sin contención que nos dijo:
“Mi tío fue el creador de los sorrentinos en Mar del Plata”.
A Juli se le cayó la mandíbula, yo no entendía bien lo que estaba sucediendo…  me costaba creer la alevosía del destino que me traía sin el menor esfuerzo y en bandeja de plata la información que me había comprometido a recabar!?

En cuanto pude reaccionar, atiné a decirle:
“Gianfranco, tenés por gentileza que concederme una entrevista antes de que nos vayamos, porque tu testimonio no puedo dejarlo pasar”.
Todo un caballero, aceptó con gran orgullo, y al día siguiente, sentados en la vereda-terraza del caffé de la Chiesa del Carmine, mantuvimos esta charla que subí a YouTube. Hacer click aquí para linkear.
No soy profesional, disculparán las desprolijidades, pero más allá de lo casero, estimo que es un documento válido para reconstruir el origen de este plato, tan entrañablemente argentino.

Entrevista a Gianfranco Gargiulo, pariente de Argentino Chiche Vespoli, mentor de “la primera sorrentinería del país” en Mar del Plata

– Gianfranco, llegamos ayer a tu hermoso alojamiento (1), y en el momento en que nos recibiste, a dos argentinas, nos contaste inmediatamente esta historia de los sorrentinos argentinos.

– Sí, de los sorrentinos argentinos porque, como te decía, he tenido un queridísimo tío… Precisamente el grado de parentesco era: mi abuelo y el papá de éste que yo llamo tío –porque lo conocí y vi muchísimo-, o sea mi nonno (mi abuelo) y su papá eran primos. A todo esto te cuento que aquí, en el sur, las relaciones de familia son muy estrechas, tanto es así que mi abuelo luego fue a Argentina y fue huésped durante años en lo de estos parientes, porque en Italia en la segunda post guerra no había trabajo.
Pero volvamos al tema de los sorrentinos: como decía, este tío mío, mi tío lejano, como decimos nosotros los italianos…

– ¿Que se llamaba?
– Que se llamaba Argentino Vespoli, alias Chiche

– ¿Pero fue él quien emigro?
– Él es argentino, este tío, que conocí, era el menor de los hijos de quien emigró.

– ¿Y vos no sabés cómo se llamaba su papá?
– Ahora no recuerdo
Pero el padre emigró a principios del 1900 a Argentina, después volvió a Italia y luego  definitivamente se trasladó a Argentina (2).

– ¿Alrededor de?
– Alrededor de fines de los años ’20.  Tanto es así que Argentino Vespoli, su hijo, fue llamado Argentino porque era el único hijo -más chiquito- nacido justamente en Argentina. Por eso se llamaba Argentino.

– Llamado Chiche
– Llamado Chiche

– ¿Él tenía un restaurante que era de su papá? ¿O lo fundó él?
– Su papá lo fundó, pero Argentino, o sea Chiche Vespoli lo llevó a una notoriedad muy importante, porque se volvió punto de referencia de toda la comunidad italiana en Mar del Plata.

– ¿Cómo se llamaba el restaurante?
– Se llamaba y se llama, Taberna Napolitana (3). No napoletana, napolitana.
La Taberna Napolitana es el lugar donde las tradiciones de Sorrento fueron llevadas por la Familia Vespoli, y Chiche contribuyó a darlas a conocer porque era un grandísimo anfitrión, un grandísimo animador. Y aún ahora muchas personas recuerdan a Chiche.

– Él era también el cocinero?
– No, no era el cocinero, sino un personaje de una cultura enorme. Hago una pequeña digresión: cuando él era chico, el papá y la mamá debían ir al cine, y sabían que allí lo encontrarían, porque él entraba a las 9 de la mañana y salía a las 9 de la noche. Era un grandísimo devorador de films.
Volviendo a los sorrentinos, el slogan de la Taberna Napolitana era:
La primera sorrentinería del país”. Éste era el slogan.

– Esto sucedió en los años?..
– Años ‘40, años ‘50 y siguientes.
Los sorrentinos son una especialidad que yo tuve la suerte de probar porque cuando Chiche venía (y venía, como mi huésped, venía aquí justamente donde ustedes estuvieron, en aquella casa), me hizo probar (con las cocineras que traía consigo) los sorrentinos.
Pero los sorrentinos no son una especialidad de Sorrento, quiero aclarar. Más que nada, creo que tengan una asonancia gustativa con nuestros ravioli (4). Los ravioles son los parientes más cercanos de los sorrentinos. Pero los ravioles son con mozzarella, son con carne. No tienen tantos tipos de quesos, tanto jamón como tienen los gustosísimos sorrentinos.

– ¿Y la forma? O sea, los sorrentinos tienen forma de sombrero: ¿vuestros ravioles?..
– Sí, también nuestros ravioles tienen la misma forma pero el sabor es distinto; es mucho más suculento el sorrentino, tiene un sabor definido, buenísimo, pero diferente.
Puedo afirmar sin duda que no hay sorrentinos en Sorrento; tenemos algo distinto.

– Y si él no era el cocinero, ¿quién cocinaba? ¿Quién lo creó?
– Su papá era el cocinero. El papá comenzó en la cocina, porque Chiche era sólo un grandísimo, digamos, hombre de relaciones.

– Comunicador
– Sí, sí, sí
– Un hombre de mundo, un mundano.
– Mundanísimo

– Entonces, cuál es la cuestión me contabas ayer acerca del juicio?
– Efectivamente, esto me contaba mi tío, en tiempos muy recientes, hubo un intento por su parte de poder de alguna forma reivindicar la paternidad de los sorrentinos.

– ¿Chiche murió?
– Chiche murió hace tres años

– Ah, sólo hace tres años. Y entonces la Taberna?..
– Están sus sobrinos, algunos sobrinos (5). Patricia es la sobrina que siguió los pasos de su tío.
Como te decía, este juicio fue hecho para reivindicar la paternidad de los sorrentinos por parte de Argentino, de Chiche. Esto creo más o menos hace 20 años.
El juez (yo creo que con justicia), dijo NO, los sorrentinos son ahora patrimonio de Argentina, y yo estoy convencido de que Chiche allá arriba está contento, que al final esté absolutamente contento.
Te digo que él amaba Italia de forma desproporcionada, pero siempre me recitaba una copla, que espero vos y Juliana puedan ayudarme:
“En el cielo las estrellas, en el campo las espigas y en el medio de mi pecho la República Argentina”. Esto me decía.

– Entonces el juicio se perdió… pero ya entonces los sorrentinos se comían en Mar del Plata en otros  restaurantes, pienso…
– Creo que sí, creo que sí.

Pero te digo también que en Sorrento él más o menos hace veinte años fue distinguido con un importantísimo premio por parte del Municipio de Sorrentno junto con el Lyons Club de Sorrento, como ciudadano de origen sorrentino que dio prestigio al país, como aquél quien exportó la cocina italiana en el mundo, la cocina de Sorrento en el mundo, haciendo específica referencia a los sorrentinos.

– Una pregunta más: ¿vos estuviste en Mar del Plata?
– Estuvo mi hermana, yo no estuve todavía. Es obvio que tendré que ir a ver el lugar donde mi tío Chiche fue por tantos años claramente gran protagonista y gran anfitrión.

Sorrento, Bar della Chiesa del Carmine, 11 de junio 2017

Notas:
(1) El exclusivo Bed & Breakast de Gianfranco en Sorrento se llama Unique. Está ubicado en pleno centro, sus habitaciones simplemente bellísimas (la nuestra asomaba al mar), amplias, modernas, con super confort y están disponible a través de sitios como booking.com y airbnb.
Nunca entendimos, después de haber sido huéspedes, por qué la valoración no es un 10 absoluto, o más.

(2) Según pude averiguar: la Familia Vespoli arribó al país en 1890 y el restaurante se inauguró en el 1910.

(3) El nombre en realidad es: Trattoria Napolitana Vespoli
Dirección: 3 De Febrero 3154,  Mar del Plata. +54 223 495-3850

(4) Son los ravioli capresi, acerca de los cuales me referiré específicamente a continuación.

(5) Según me aclaró luego Gianfranco Gargiulo, Chiche Vespoli no se casó, ni dejó descendencia.

Continuación –> a PARTE II, I RAVIOLI CAPRESI