Arrivederci, Maestro

Falleció ayer en Roma a los 93 años el escritor siciliano Andrea Camilleri, conocido en Argentina sobre todo a través de la serie Il Commissario Montalbano.
Qué tendría que ver este anuncio en este blog? Muchísimo, porque Camilleri en medio de su literatura rindió gran culto a la Buena Mesa, haciendo poesía en palabras de los manjares de su tierra, que ya son poesía en sí mismos.

Así describía Camilleri los arancini que el ama de casa y cocinera Adelina preparaba para Salvo Montalbano:

“Un recuerdo que seguramente le había entrado en el ADN, en el patrimonio genético. Adelina tardaba dos días enteros para prepararlos.
Sabía de memoria la receta: el día anterior se hace un engrasado de ternera y de cerdo, en partes iguales, que debe cocer a fuego lentísimo, por horas y horas, con cebolla, tomate, apio, perejil y albahaca. Al día siguiente se prepara un risotto, el que llamamos a la milanesa (sin azafrán, por favor!), se lo extiende sobre una mesa, se amasa con los huevos y se lo hace enfriar. Mientras tanto, se cocinan las arvejitas, se hace una salsa blanca, se reducen a pedacitos un poco de fetas de salame y se hace todo un amasijo con la carne, triturada a mano con la medialuna (nada de picadoras, por amor de Dios!). El tuco de la carne se mezcla con el risotto. En este momento se toma un poco de risotto, se acomoda en la palma de la mano hecha un cuenco, se coloca dentro una cucharada de relleno y se cubre con más arroz formando una bella pelota. Cada pelota se hace rodar en la harina, después se pasa por clara de huevo y en el pan rallado. Luego, todos los arancini se colocan en una sartén de aceite hirviente y se fríen hasta que toman un color de oro viejo. Se dejan escurrir en papel y después, agradezcamos al Señor!, se comen”.En mi torpe traducción se pierde toda la riqueza de la lengua siciliana. Para quienes puedan disfrutarlo en idioma original, acá va el texto.

“un ricordo che sicuramente gli era trasùto nel Dna, nel patrimonio genetico. Adelina ci metteva due jornate sane sane a pripararli”.
“Ne sapeva, a memoria, la ricetta: Il giorno avanti si fa un aggrassato di vitellone e di maiale in parti uguali che deve còciri a foco lentissimo per ore e ore con cipolla, pummadoro, sedano, prezzemolo e basilico. Il giorno appresso si prìpara un risotto, quello che chiamano alla milanisa (senza zaffirano, pi carità !), lo si versa sopra a una tavola, ci si impastano le ova e lo si fa rifriddàre. Intanto si còcino i pisellini, si fa una besciamella, si riducono a pezzettini gna poco di fette di salame e si fa tutta una composta con la carne aggrassata, triturata a mano con la mezzaluna (nenti frullatore, pì carità di Dio !). Il suco della carne s’ammisca col risotto. A questo punto si piglia tanticchia di risotto, s’assistema nel palmo d’una mano fatta a conca, ci si mette dentro quanto un cucchiaio di composta e si copre con dell’altro riso a formare una bella palla. Ogni palla la si fa rotolare nella farina, poi si passa nel bianco d’ovo e nel pane grattato. Doppo, tutti gli arancini s’infilano in una padeddra d’oglio bollente e si fanno friggere fino a quando pigliano un colore d’oro vecchio. Si lasciano scolare sulla carta e alla fine, ringraziannu u Signiruzzu, si mangiano !

RIP Andrea Camilleri.

Anuncios

Un comentario en “Arrivederci, Maestro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s