En un santiamén

Del monólogo de Mundstock a los fideítos Ave María

“Propongo que un ‘lo que canta un gallo’ equivalga a dos santiamenes”. 
Esta desopilante idea para la medición del tiempo es parte del monólogo que hace pocos días Marcos Mundstock presentó para el Congreso de la Lengua.
Aprovecho el punto para reflexionar acerca de qué significa hacer las cosas “en un santiamén”, expresión que los más adultos conocemos bien, pero que por estar hoy demodé, intuyo los más jóvenes no tengan idea de a qué aluda.
Los más antiguos recetarios de cocina, digamos desde el Renacimiento y unos siglos más adelante, vistos desde la óptica de hoy, presentan montones de huecos. Se ve que fueron escritos para otros cocineros, quienes ya contaban con un conocimiento común a todos, y dando por sentadas un montón de premisas que en las épocas pasadas debían ser parte de la normalidad y que hoy se perdieron, con lo cual tantos detalles que nos encantaría conocer, no los sabemos. 
En lo que se refiere a la medición del tiempo, al no tener en las cocinas ni relojes, ni mucho menos timers, se apelaba a otros recursos. Un “santiamén”, que denota algo inmediato y rápido, es la contracción del persignarse que en viejos tiempos se hacía en latín: ‘In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen’

Del mismo modo, se usaban los tiempos de otras plegarias como medida. Así, el Ave María y el Pater Noster también tenían esa aplicación desacralizada.

La pasta seca diminuta que llamamos Ave María, lleva ese nombre precisamente porque un rezo es el tiempo que tardan estos fideítos en estar listos. También hay pastas pequeñas en Italia que se llaman paternóster.
O si la cocción duraba un poco más, se especificaba la cantidad de Avemarías necesarias.

Siguiendo con Mundstock, en otra parte del monólogo pregunta: “¿alguien sabe qué es un bledo?” (el bledo de “me importa un bledo”). Hubiese sido difícil saberlo durante mi infancia, porque no era conocido, en cambio hoy es fácil decir que bledo significa KIWICHA o AMARANTO. 
Leí hace mucho que la expresión era usada por los conquistadores para denigrar el alimento indígena, cosa que han hecho lo suficientemente bien como para que que tanto kiwicha como quínoa hayan caído en desgracia y en el olvido durante siglos, hasta hoy, que resurgieron triunfantes.

Monólogo de Mundstock: 
https://www.youtube.com/watch?v=yIwdMYPBrgQ

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