Ushuaia

VOLVER A VOLVER

Volver existía ya hace 30 años. En mi recuerdo, más que un restaurante, era un bar, sobre el Canal, de esos llenos de objetos antiguos y buena música, para tomar algo con amigos cuando se cerraba la jornada laboral. El lugar sigue siendo el mismo, pero con los años fundó su temperamento, a la par de su mentor, y cautivó una clientela que, amén de los turistas, es de locales.
Lino es el alma del lugar. No lo conocía y hubiese querido verlo, y no tuve la suerte. Aun sin él, su presencia emana de cada rincón de la casa patagónica y se ve reflejada en la actitud de quienes trabajan allí.
Las mesas de impecable vajilla y manteles blancos parecieran contrastar la aparente informalidad de los objetos y cuadros y colores que son parte el espacio, pero no hay contradicción. La disparidad es parte de ese todo.

Lino Gomez Adilon

La riqueza ictícola del Canal Beagle se ve amenazada por las salmoneras que pretenden radicar en sus frágiles aguas, pero así como me indignan las aberraciones urbanas cometidas en la Isla, creo en quienes están luchando por defender ese terruño con uñas y dientes. Lino se puso en primera persona al frente de esa lucha.

De todas las especies marinas, la estrella es la CENTOLLA, que no es cualquiera. “La centolla patagónica (Lithodes santolla), también llamada centolla magallánica, centolla austral, y centolla chilena, es un crustáceo que habita el lecho marino de las frías aguas del sur de América del Sur”, dice Wikipedia. Sólo aquí se encuentra.
Hace mucho, era difícil poder consumirla fresca. Hoy gran parte de los restaurantes de Ushuaia las ofrecen para deleite de paladares autóctonos y de todo el planeta.

Asumo mi hipocresía, me da impresión que tomen en el acto la centolla de la pecera para servírmela, entonces opté por una porción de otra que ya había sido sacrificada.

También pedí  estos ostiones gratinados (por qué no habrán querido sacarme una media porción?). Para mí gusto, el queso les turba su esencia, pero veo que es moda servirlos de esa manera en todos lados.

Las últimas fotos las saqué a la salida del restaurant, 22:00 hs. El Canal Beagle, sosegado como raramente se lo ve.

PUERTO ALMANZA

La única salida terrestre desde Ushuaia es por la RN3 que lleva a Tolhuin y Río Grande. Basta recorrer muy poco dejando atrás fábricas, camiones y los espantosos guardarrails que, sin flores, flanquean las vías urbanas de tránsito ligero, para sentirnos elevados por la naturaleza majestuosa del Cerro Alvear, de los turbales y en fin, los bosques sin fin. Casi enseguida van apareciendo a sendos lados los centros invernales y más adelante el mayor de todos: Cerro Castor. Poco antes del  Paso Garibaldi, el camino se bifurca en la ruta ”J”. Y desde allí, se recorre un trayecto encantador en medio de bosques cerrados que flanquean cada curva, que uno querría continuar por horas, pero que al cabo de unos 30km vuelve a encontrar la costa del Beagle en Puerto Almanza.

Lo que en mi recuerdo era un punto costeño perdido donde se concentraban los pescadores de centolla solitarios, hoy es ya una aldea donde tienen asiento Prefectura, Aduana, Migraciones, SENASA, la Oficina de Recursos Naturales para la Provincia, y una escuelita llamada 44 Héroes, ya que, según me dijeron, allí fue visto por última vez el ARA San Juan.

A lo largo de la costa se alinean en simple armonía unos bolichitos, cabañas (algunas muy básicas donde dormir) y  unas barcazas en las que se puede salir de pesca con los lugareños.
Enfrente, la chilena Puerto Williams, con su fondo montañoso de los “Dientes de Navarino” crece a paso sostenido, desafiando a Ushuaia su primado de ciudad más austral del mundo. Frente mismo a Ushuaia, también está perfilándose Puerto Navarino. Ya existe un camino costero que la une con Pto Williams. Tan cerca está Puerto Williams, que el roaming del celular se pasa nomás al país vecino.

Tal vez emulando el progreso chileno, se proyectó una ruta costera de 30 km que bordeando el Canal Beagle va a unir Ushuaia con Puerto Almanza.
Llegamos a “La Sirena y el Capitán” justo a tiempo para sentarnos con vista al Beagle y antes de que se ocupasen las poquitas mesas restantes. Pedimos un fuentón de fritura mixta de pesca del día que vino surtida con merluza chica, merluza austral, brótola y abadejo. Mientras saboreábamos ese banquete, se asomó Sergio desde la cocina para compartir con nosotros su  satisfacción por el ejemplar de salmón recién pescado.
Que la sugestión mágica que de este paraje lejano perdure para las generaciones venideras.

CORDERO FUEGUINO

No quería irme de Ushuaia sin volver a probar el cordero fueguino al asador, que nada tiene que ver con los demás corderos de la Patagonia por las pasturas particulares que se dan en la Isla Contra varias recomendaciones, fui a Parrilla La Estancia y me gustó.
Es un tenedor libre de cordero ,“$700 ALL YOU CAN EAT”, se anuncia en la vidriera.
Yo venía saturada de comida, así que pedí nomás una costillita y bastó para recordar ese sabor dulzón y suave de la carne fueguina. Aclaro que no soy fanática del cordero, pero en Ushuaia es otra cosa.

HOTELES
La oferta hotelera en Ushuaia es vastísima (y bastante cara).
De los hoteles del centro me pareció muy lindo el legendario HOTEL ALBATROS, de los más antiguos, pero con una restructuración reciente que le dio una vuelta de rosca con un toque contemporáneo que le sienta muy bien.

Yo me alojé en otro legendario: el HOTEL TOLKEYÉN, que queda camino al Parque Nacional. Es rústico, bien patagónico. Le haría falta un poco de modernidad, pero está entero, bien cuidado, pulcro y tiene toda la playa delante donde pueden observar más pájaros que en el Parque Nacional. Volvería ahí sin dudas, a menos que tuviese presupuesto como para darme el lujo de permanecer o en LOS CAUQUENES o en ARAKUR.

Fotos: tomadas de la web del Hotel Arakur.

Éste, visto desde la ciudad parece un tinglado, pero que cuando uno llega allá, arribísima donde se encuentra, se cae la mandíbula. Está muy alejado, es cierto. Dicen que fue concebido como para que “la gente común no moleste”, pero los espacios interiores y las vistas son extraordinarios.
Se puede ir a tomar algo, o a una cena buffet a su restaurante con vista que deja sin aliento. El precio ronda en los $1200.

LOS CAUQUENES tiene servicio de té y según me dijeron, su restaurante, REINAMORA es excelente. Los precios deben estar a tono con los demás de Ushuaia (las fotos son propiedad de http://www.loscauquenes.com/

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