Risotto de pepino, hinojo y yogur

DSC08595Haciendo orden en la heladera de la Casa Instigadora, en Petrella, me encontré con un pepino mutilado, demasiado seco para ensalada. Y con un hinojo, fuera de estación, durísimo para ser consumido.
Iba a arrojarlos al compost cuando tuve la visión de este risotto, tal como lo propongo, con un final de yogur y ralladura de limón.

Era hora de preparar el almuerzo, cambié de menú y me puse manos a la obra, con la incertidumbre de cada vez que se me ocurre una receta: estará el sabor a la altura de lo que vislumbro?
Las ideas no salen de la nada; mi amigo Vendelio me había mencionado hace tiempo que le habían servido una sopa de pepinos -en algún lugar del mundo, porque él es ciudadano del mundo- y que le había encantado. La idea del pepino cocido me había producido rechazo, pero la opinión culinaria de Vendelio tiene en su haber todo mi crédito: se ve que la noción quedó en algún lugar, y a partir de ahí até cabos.

Mientras cocinaba, pasó a saludar tío Lilino, y temí que me leyese la mente o adivinase lo que me traía entre manos.

– Qué estás preparando?  (<– cosa que no suele preguntar)
-… ehhh… un risotto

–  Qué rico!  (<– es que adora mis risotti -tradicionales-
(Ahhhh, si supieras, tío , pero por suerte se fue rápido y seguí adelante).

Todavía muy caliente y sin darme cuenta de si era éxito o fracaso, se lo serví a mi otro tío, Zio Peppi:
-No te digo qué tiene, te pido que lo pruebes. Si no te gusta, hay un plan B.
Peppi se comió dos platos y aprobó con un 10. Tanto le había gustado.

Ahora, en Buenos Aires, lo repliqué ya varias veces a mis invitados, pero salvo excepciones, lo sirvo enigmáticamente, sin contar ni antes ni después de qué está hecho. Es que incluso si gusta, si el comensal luego conoce los ingredientes, temo que se asquee…

Si los lectores no se animan, o no confían (no puedo culpar a nadie), les sugiero que corten medio pepino en trozos chiquitos y lo rehoguen con un poco de aceite durante unos minutos, salen y valúen el resultado.

DSC08634Para 2 personas
160 gr de arroz (usé Carnaroli, pero puede usarse otro que sea almidonoso)
Base de verduras:
2 pepinos pelados
1 hinojo chico
½ cebolla
1 zanahoria (optativo)
1 tronquito chico de apio 
1 tallo de perejil
Unas hojas de albahaca
Vino blanco
Caldo de verduras

Mantecatura:
Ralladura de medio limón bueno (de árbol conocido y sin pesticidas).
1 potecito o una taza de yogurt natural entero (en Buenos Aires descubrí Yogur La Recría, de Luján, que me enamoró por consistencia, cremosidad y sabor. Se consigue en el Mercado de San Telmo).
2 fetas de caciocavallo estacionado cortadas en trozos chiquitos (<– eso en Italia)

Trocé todas las verduras (menos la albahaca y perejil) y sofreí con aceite de oliva durante unos 10’. Las aromáticas las dejé enteras y las retiré al finalizar la preparación.
Agregué el arroz, mezclando bien; esfumé con un chorrito discreto de vino, apenas un toque, a llama viva y revolviendo bien. 
Al cabo de un par de minutos, comencé a agregar el caldo bien caliente y de a poco, revolviendo constantemente. 
Así humecté el arroz durante el tiempo de cocción que indicaba el paquete, y un par de minutos más, porque me gusta al dente, pero con el centro cocido. 
Una vez apagado el fuego, eché el caciocavallo trozado, rallé limón a modo de lluvia sobre la cacerola, vertí el pote de yogur y mezclé enérgicamente para realzar el efecto terciopelo.

Que les importe un pepino.

2 comentarios en “Risotto de pepino, hinojo y yogur

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