El Consuelo

Polpettine in brodo 2 (4)Advertencia: este posteo es bajón. Si no están de ánimo para leer algo triste, por favor sigan de largo.

Así era la usanza en el sur de Italia: cuando alguien moría, la familia del difunto era contenida por el entorno de familiares y vecinos. Se organizaban para cocinar y llevar a casa de los deudos absolutamente todo lo necesario para la subsistencia durante una semana. En la comida completa no debía faltar il brodo, el caldo que reconforta, la pasta, la carne, y hasta la fruta, la bebida, el café, la vajilla completa y mantelería que se cargaban en grandes canastos de mimbre.
Ese gesto era llamado consolo.

Llanto y tristeza se iban transmutando a medida que pasaban los días, y habiendo tanta gente circulando por la casa, terminaba el ciclo en casi una fiesta de sabor agridulce.

María, la española, siendo todavía muy chica, observaba con curiosidad y perpleja esta práctica, para ella desconocida, entre sus vecinos de barrio, italianos inmigrados. María se casó con mi tío Vittorio y terminó siendo más italiana que el resto de la familia, sin perder jamás su garbo tan español.

Cuando murió su suegro -mi abuelo, a quien no llegué a conocer-, a casa de mi abuela viuda acudió mi otra abuela, Caterina, con una olla inmensa de brodo di polpettine lista para ser servida a toda la familia y a quienes llegaban desde lejos para dar el pésame.

Tía María no olvidó el ritual, y cuando muchos años después falleció Caterina, y estando la costumbre ya diluida, fue ella quien tomó la posta, preparó el caldo, lo puso en una damajuana y así lo trajo a casa como “consolo”, cunzuol’ como se llama en Petrella o, u cunsulu, como se llamaba en Sicilia.

Ahora el Espíritu del Tiempo (el Zeitgeist de Carl Gustav Jung) es otro. El consolo dejó de practicarse. Será porque hoy encender una hornalla es más fácil que lo que era encender los fuegos, o que el espíritu de este tiempo invita más bien a la soledad, a la reflexión individual y el recogimiento limitado al círculo más íntimo.

O será tal vez que la muerte es un tabú. La vejez y la decadencia nos aterran pero nos sorprenden igual, luchando en vano contra la ley de entropía.
Ya no velamos, no hacemos el duelo, nos escapamos aturdidos en el entretenimiento, en la frivolidad, como si la muerte fuese mentira, un chiste de mal gusto, un error de la vida.

En Petrella permanece un gesto simbólico de este rito: se visitan llevando un paquete de café o de otro alimento. Resabios modernos.

¿Y dará para presentarles una receta después de esta introducción funesta?

Los miedos no mitigan el hambre y la comida es un gran permanente recordatorio de que estamos vivos. En momentos de introspección, il brodo di polpettine es un remedio para el alma maravilloso.

Polpettine in brodo
(Caldo de albondiguitas)Polpettine in brodo 2 (3)

Ingredientes para el caldo
5 litros de agua
1 kg de carne vacuna con hueso apta para caldo (en mi caso usé espinazo)
1 tallo de puerro
1 tallo de apio
1 cebolla mediana
1 zanahoria
1 ramito de perejil
Sal gruesa

Ingredientes para las albondiguitas
250 gr de carne picada (usé paleta)
1 huevo
2 cucharadas de pan rallado
2 cucharadas y yapa de queso rallado
un puñado de perejil picado junto con una punta de ajo (muy poco)
Sal y pimienta

Comenzamos por las albóndigas:
Polpettine in brodo 2 (9)
Mezclar todos los ingredientes con un tenedor.
Luego, amasar un poco con la mano.
Polpettine
Dejar reposar unos 15’ y después hacer las albóndigas pequeñas. Reservar.

Para el caldo:
Hervir el agua.
Enjuagar los bifes de espinazo bajo el chorro de la canilla.
Echarlos al agua hirviente.
Polpettine in brodo 2 (8)La carne sacará residuos que subirán a la superficie: a medida que suben, espumar el agua, es decir, quitar esas partículas que afloran. Este procedimiento se hace hasta que el agua queda libre de esos restos.Polpettine in brodo 2 (7)En ese momento, agregar todas las verduras y las albondiguitas.

Dejar cocinar a partir de ese momento durante una hora a fuego vivo.

El caldo se reducirá a la tercera parte del volumen.
Con el espinazo quedará concentrado, claro, gelatinoso, aterciopelado y con sabor intenso.

Separar el caldo de las verduras y de la carne y servir el caldo en plato hondo con las albondiguitas.También se puede hervir arroz o fideos para sopa y agregar.

Rinde unas 3 o 4 porciones.

Lectura relacionada: http://www.urlodelsole.it/civilta-contadina/12-civilta-contadina-testi/24-il-cibo-dei-morti.html

Anuncios

Un comentario en “El Consuelo

  1. Creo que vivimos una época de alienación mental que, entre otras cosas, nos conduce a tratar de esconder la muerte. No sólo dejamos de lado las celebraciones pertinentes, como el día de los Difuntos, sino que tapamos lo cementerios con muros verdes. Es inútil y peligros lo que hacemos. Inútil, porque la muerte siempre está. Peligroso porque nos quita el vínculo con nuestros antepasados, aquellos que hicieron que fuéramos lo que somos.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s