Palermo, Sicilia – de mercati, trattorie y otras tentaciones

a Giulioil capoEn el último post me quedé prendada de los recuerdos sicilianos, y con ellos sigo. Es que Sicilia es una tierra vehemente.No hay medias tintas, para bien y para mal.

Los colores, el arte, las texturas, los gestos (y desde ya los sabores, un tomo aparte), todo trasunta intensidad y pasión. No podría ser de otra manera en esta isla, emergente volcánico en el corazón del Mediterráneo y eje a tres puntas donde una mira –con extrañeza- a Italia, las otras dos al África y donde la costa que recorre Taormina hasta Siracusa abre su seno a Grecia

En este hub de la historia, amasado en lava y escoria negras, el mixer de las eras cruzó y procesó, civilizaciones, lenguas y colores de ojos y de piel.

Sicilia es bella y puede ser horrible, todo al mismo tiempo.
Es culta, refinada y es también brutal. Lo que jamás provoca es indiferencia.

Una vez, hace varios años cuando pasaba largas temporadas en la Península, organizamos con Guido un viaje de fin de semana largo con amigos italianos a Palermo.IMG_0170 IMG_0143 IMG_0213Éramos ocho. La consigna era recorrer, pero fundamentalmente (aunque en ese momento no teníamos la consigna clara como ahora): la cosa era COMER.arancini                                                                        arancinicaffe freddo                                                                         caffè freddo
cannoli                                                                   cannoli alla ricotta di pecora
granita                                                                         granita alla mandorla
Y en tres días le entramos a todo lo que pudimos probar, ya sea al paso: café, caffè freddo, granite, gelati, cannoli, arancini, panes con sésamo…  y también atornillados a la silla del restaurante, de esos tan italianos donde no hay menú, ni hace falta elegir, donde nos sentamos y los platos desfilan y se posan obscenos ante nuestros ojos y nuestro olfato y nos desafían a no dejar nada en el plato. Una batalla perdida desde el comienzo porque comerlo todo es imposible.

insegnaAterrizamos en Punta Raisi, Palermo, a la tardecita, cosa de llegar al hotel a tiempo para ir caminando a Ferdinando III, la trattoria que teníamos reservada y que prácticamente motivó nuestro viaje. Sentados allí empezaron a llegar gli antipasti, todos a base de mariscos. Uno querría devorar todo eso, pero el secreto estriba en probar con templanza, resistiendo la tentación de abalanzarse sobre cada cosa, caso contrario, es imposible llegar ai primi, y ni que hablar dei secondi. En Ferdinando III los 2 primeros platos -tras unos 7 antipastos- eran asimismo a base de mariscos y pescados y los 2 segundos platos eran pescados escoltados por unacorte interminable de contorni.
Una pena, pero en esos tiempos no tomaba nota de lo que llegaba a la mesa, gozaba y basta.

Ese menú que se remataba con un sorbetto, caffè e ammazzacaffè -para mitigar el fuego-, no costaba más de 35 euros. No sé cómo estará el lugar ahora, ni cuánto cuesta. Dudo que haya cambiado demasiado. Era imperativo reservar, porque el gran salón se llenaba de familias y grupos de amigos.

Al día siguiente, empezamos por enfocarnos en la arquitectura y la historia, pero estábamos inquietos por zambullirnos en los mercados. Es que los mercados de Palermo son míticos! El arte  también lo es y desde ya que un fin de semana largo como el nuestro no bastaban para abarcarlo todo. Si hubiéremos sido sinceros y declarado que el quid era la comida, habríamos podido abocarnos de lleno a la cuestión culinaria y sin culpas. Querer hacerlo todo es un gran error.

Los mercados palermitanos merecen una visita a la ciudad sólo para descubrirlos.
mercato-storico-di-ballaro_703819 IMG_6681Los atunes gigantes, los caracoles que se escapan de sus canastas, las carnes de ganado pequeño, los quesos, las verduras de huertas de lava, las aromáticas, limones, pistachos, almendras, piñones,
los cantos de arenga en dialecto de los vendedores (“abbanniate”),
el via vai de la gente con sus changos y bolsas..
vucciria ballaro-575x262Un ritmo frenético, policromático y envolvente que nos encontró con las manos vacías, testigos de todo e imposibilitados de participar. Es que en ese momento no existía airbnb.com :
Hoy el plan sería alquilar un departamento o una casa amoblados y con cocina equipada y jugar, aunque sea por tres días a que somos del lugar, a que salimos de compras y nos preparamos nuestra comida en casa.

Los cuatro Mercados Históricos de Palermo:

Vucciria, voz que proviene del francés, boucherie, nacido como mercado de carnes, muy antiguo, como Ballaró.

Capo, antiquísimo también, y también nacido como mercado de carnes. Hoy de los más populares y donde se encuentra de todo.

Borgo Vecchio, punto de encuentro de las noches de los jóvenes.

Ballarò, en el corazón de la ciudad, muy antiguo (s.X ?), el más famoso y quizás el menos turístico. Queda abierto por las tardes y se encuentra allí mucha y buena cocina al paso.

No pierdo las esperanzas de volver y formar parte, aunque sea por unos días.

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