¿Cómo empacar botellas de vino y no morir en el intento?

DSC02508No podía dejar de compartir con ustedes este hallazgo personal.

Hace un año una cliente había recibido como obsequio tres botellas de los más premiados vinos mendocinos. Tenía que llevárselos a USA y le preocupaba meterlos dentro de sus valijas.

Quise ayudarla y tras haber recorrido en vano cuanta vinoteca encontré en busca de embalajes aislantes, se me prendió la lamparita y pensé que los vinos podían contenerse dentro de botellas de plástico de agua mineral de 2 litros: hicimos la prueba y funcionó!
Tan contenta quedó que me dejó una de las botellas de regalo y se llevó las otras dos muy feliz.
A partir de ahí, adopté el método y lo difundo porque es práctico, económico y super eficaz.
DSC02506DSC02507DSC02508Basta entonces tomar una botella de plástico de agua mineral de 2 litros, cortarla, incorporar la botella, cerrarla superponiendo los plásticos y asegurar con cinta Scotch ancha. DSC02510
Los canales de aire actúan como perfectos aislantes y tanto la botella como el equipaje quedan resguardados.
Ahora sí, bon voyage!

 

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Palermo, Sicilia – de mercati, trattorie y otras tentaciones

a Giulioil capoEn el último post me quedé prendada de los recuerdos sicilianos, y con ellos sigo. Es que Sicilia es una tierra vehemente.No hay medias tintas, para bien y para mal.

Los colores, el arte, las texturas, los gestos (y desde ya los sabores, un tomo aparte), todo trasunta intensidad y pasión. No podría ser de otra manera en esta isla, emergente volcánico en el corazón del Mediterráneo y eje a tres puntas donde una mira –con extrañeza- a Italia, las otras dos al África y donde la costa que recorre Taormina hasta Siracusa abre su seno a Grecia

En este hub de la historia, amasado en lava y escoria negras, el mixer de las eras cruzó y procesó, civilizaciones, lenguas y colores de ojos y de piel.

Sicilia es bella y puede ser horrible, todo al mismo tiempo.
Es culta, refinada y es también brutal. Lo que jamás provoca es indiferencia.

Una vez, hace varios años cuando pasaba largas temporadas en la Península, organizamos con Guido un viaje de fin de semana largo con amigos italianos a Palermo.IMG_0170 IMG_0143 IMG_0213Éramos ocho. La consigna era recorrer, pero fundamentalmente (aunque en ese momento no teníamos la consigna clara como ahora): la cosa era COMER.arancini                                                                        arancinicaffe freddo                                                                         caffè freddo
cannoli                                                                   cannoli alla ricotta di pecora
granita                                                                         granita alla mandorla
Y en tres días le entramos a todo lo que pudimos probar, ya sea al paso: café, caffè freddo, granite, gelati, cannoli, arancini, panes con sésamo…  y también atornillados a la silla del restaurante, de esos tan italianos donde no hay menú, ni hace falta elegir, donde nos sentamos y los platos desfilan y se posan obscenos ante nuestros ojos y nuestro olfato y nos desafían a no dejar nada en el plato. Una batalla perdida desde el comienzo porque comerlo todo es imposible.

insegnaAterrizamos en Punta Raisi, Palermo, a la tardecita, cosa de llegar al hotel a tiempo para ir caminando a Ferdinando III, la trattoria que teníamos reservada y que prácticamente motivó nuestro viaje. Sentados allí empezaron a llegar gli antipasti, todos a base de mariscos. Uno querría devorar todo eso, pero el secreto estriba en probar con templanza, resistiendo la tentación de abalanzarse sobre cada cosa, caso contrario, es imposible llegar ai primi, y ni que hablar dei secondi. En Ferdinando III los 2 primeros platos -tras unos 7 antipastos- eran asimismo a base de mariscos y pescados y los 2 segundos platos eran pescados escoltados por unacorte interminable de contorni.
Una pena, pero en esos tiempos no tomaba nota de lo que llegaba a la mesa, gozaba y basta.

Ese menú que se remataba con un sorbetto, caffè e ammazzacaffè -para mitigar el fuego-, no costaba más de 35 euros. No sé cómo estará el lugar ahora, ni cuánto cuesta. Dudo que haya cambiado demasiado. Era imperativo reservar, porque el gran salón se llenaba de familias y grupos de amigos.

Al día siguiente, empezamos por enfocarnos en la arquitectura y la historia, pero estábamos inquietos por zambullirnos en los mercados. Es que los mercados de Palermo son míticos! El arte  también lo es y desde ya que un fin de semana largo como el nuestro no bastaban para abarcarlo todo. Si hubiéremos sido sinceros y declarado que el quid era la comida, habríamos podido abocarnos de lleno a la cuestión culinaria y sin culpas. Querer hacerlo todo es un gran error.

Los mercados palermitanos merecen una visita a la ciudad sólo para descubrirlos.
mercato-storico-di-ballaro_703819 IMG_6681Los atunes gigantes, los caracoles que se escapan de sus canastas, las carnes de ganado pequeño, los quesos, las verduras de huertas de lava, las aromáticas, limones, pistachos, almendras, piñones,
los cantos de arenga en dialecto de los vendedores (“abbanniate”),
el via vai de la gente con sus changos y bolsas..
vucciria ballaro-575x262Un ritmo frenético, policromático y envolvente que nos encontró con las manos vacías, testigos de todo e imposibilitados de participar. Es que en ese momento no existía airbnb.com :
Hoy el plan sería alquilar un departamento o una casa amoblados y con cocina equipada y jugar, aunque sea por tres días a que somos del lugar, a que salimos de compras y nos preparamos nuestra comida en casa.

Los cuatro Mercados Históricos de Palermo:

Vucciria, voz que proviene del francés, boucherie, nacido como mercado de carnes, muy antiguo, como Ballaró.

Capo, antiquísimo también, y también nacido como mercado de carnes. Hoy de los más populares y donde se encuentra de todo.

Borgo Vecchio, punto de encuentro de las noches de los jóvenes.

Ballarò, en el corazón de la ciudad, muy antiguo (s.X ?), el más famoso y quizás el menos turístico. Queda abierto por las tardes y se encuentra allí mucha y buena cocina al paso.

No pierdo las esperanzas de volver y formar parte, aunque sea por unos días.

Parmigiana di Melanzane

Sin títuloReceta Nº5 – Serie de verano “Berenjenas”

Por esas callecitas del sur de Italia, estrechas y atestadas de autos, es frecuente la venta ambulante montada sobre los vehiculos APE, un tres ruedas producido por PIAGGIO desde la post-guerra. Es algo así como un furgón armado sobre un scooter y es un símbolo de la circulación vial que, por sus diminutas dimensiones, logra penetrar hasta los estrechos vicoli de los pueblos tortuosos de toda Italia. Siempre me fascinaron, aunque quienes tienen autos normales los detestan porque son lentos y a pesar de ser chiquitos entorpecen todo el tránsito.

descarga (1)Cicciuzzo una vez nos contó que por las calles de Palermo, en Sicilia, un día un verdulero en musculosa iba ofreciendo su mercancía a bordo de su APA, así, en femenino, como se llama dialectalmente a la APE en Sicilia. Al pobre se le quedó el camioncito varado en medio de la calle y por más que intentaba, no tenía forma de hacerlo arrancar.

Atrás venía manejando una mujer elegante e impaciente al volante de su super-auto. Indiferente ante la desventura ajena, la mujer se puso a tocar bocina como loca para apurarlo.
El verdulero, en tanto, se hallaba fuera de la Ape, revisando el motor, todo sudado. Harto e impotente ante la insistencia, toma desde fuera de la Ape el micrófono de la cabina y apuntando hacia ella hace resonar su voz a lo largo de toda la calle a través del altoparlante:

“Signora, l’apa non parte, chi minchia suona??!!!!!”
“Señora, LA APA no arranca, qué #c&!1?//# toca????!!!”.

Acudió este recuerdo a mi mente ahora porque sigo con la serie de recetas dedicadas a las berenjenas y en Sicilia la berenjena es reina. Desembarcó en la isla de la mano de los Árabes y llegó para quedarse: la caponata, la pasta alla Norma o la parmigiana son nombres célebres de preparaciones que trascendieron el ámbito siciliano y van triunfantes por el mundo.

Esta vez es el turno de la parmigiana di melanzane, una receta que comparten Sicilia y Napoli (pero en la que Parma no tiene nada que ver).

PARMIGIANA DI MELANZANE
3 berenjenas medianas
250 cl de salsa de tomate
1 diente de ajo
aceite de oliva para preparar la salsa de tomate
aceite neutro para freír ( por qué no tendremos en Argentina a disposición aceite de maní para las frituras???)
300 gr de mozzarella y/o queso fresco
3 puñados de buen queso rallado en el momento
hojas de albahaca (aunque usé pesto, porque albahaca no tenía
sal y pimienta a gusto.

Se trata de berenjenas cortadas en fetas y precocidas dispuestas en una fuente para horno en capas alternadas de salsa de tomate, mozzarella, queso parmigiano o pecorino  y hojas de albahaca.

Hay quienes pelan las berenjenas y quienes las dejan lucir su bonito borde violáceo oscuro, quienes cortan el vegetal en rodajas mientras otros lo hacen transversalmente. También algunos dejan las fetas marinar en sal gruesa antes de cocinarlas para que liberen el sabor amargo y quienes no.

Para cocinarlas: algunos las fríen directamente, o las pasan por harina, o huevo o harina y huevo.
Por último: cada vez son más quienes en lugar de freírlas (como se hacía antaño) las asan al horno para que sean menos grasosas y más sanas.
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Yo las hice así. En la foto parece más bien suprema de pollo a la napolitana, pero juro que eran berenjenas y estaban riquísimas.
Esta receta no es ciertamente express, requiere de mucho tiempo, pero es delicia.

Tomé 3 berenejas medianas que lavé y pelé.
Las cáscaras las llevé a una placa al horno con un poco de aceite y sal por 20′ a 150°C. Quedan unos chips muy ricos para picar mientras se prepara el resto.
Corté las berenjenas en fetas, coloqué en un recipiente en capas con un poco de sal gruesa entre ellas. Sobre el recipiente coloqué un plato y sobre el plato un objeto pesado como para hacer presión y que las berenjenas larguen el agua amarga. Las dejé así por una hora.
Escurrí bien, sequé con un repasador y las freí, sin enharinar en este caso.
Mientras tanto preparé una salsa de tomates naturales pasados por el pasaverduras y cocidos por 1/2 hora con un poco de ajo y aceite de oliva.
Con ambos ingredientes listos + rodajas de mozzarella + queso fresco (ingrediente que no existe en la receta original) + queso rallado + pimienta, fui armando en la fuente para horno capas superpuestas, comenzando por la salsa de tomates en la base, siguiendo con una capa de berenjenas bien juntitas pero no superpuestas, queso fresco y mozzarella, un poco de queso rallado y vuelta todo de nuevo. Así 3 capas cerrando el todo con los quesos.

Como no tenía albahaca, pero sí pesto que había preparado el día anterior, le puse unos toques entre las capas y le quedó exquisito.

La cocción fue en horno moderado por 35′.

Volviendo all’apa, no todas son tan rudimentarias, hay modelos bien sofisticados. Les dejo algunas imágenes.
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