La Roma del Testaccio: da Flavio al Velavevodetto

Velavevodetto 2Daniel y yo habíamos perdido todo rastro del cansancio post-vuelo-intercontinental. Es que el banquete de tonnarelli cacio e pepe que nos dimos en Oio a Casa nos despabiló.
La noche romana era plácida, cálida como de primavera a pesar de ser otoño. El barrio de Testaccio, con sus medias luces, nos instaba a recorrerlo y descubrirlo. Fuimos encontrando al paso uno a uno los lugares para cenar que Elisa, nuestra anfitriona, nos había recomendado. Al llegar a la esquina de Via Nicola Zabaglia y Via Galvani, entrevimos una calle curva e invitante, con lucecitas dispersas de bares nocturnos y gente joven que iba y venía en sus scooters. Como un imán nos atrajo hacia ella.
via Monte TestaccioFoto: Roma Spettacoli.

Lo primero que vimos fue un restaurante cautivante, con mesas en la vereda y en la terraza y lleno de gente. Buscamos el cartel y era nada menos que el de Flavio al Velavevodetto! Elisa nos había contado su historia apenas antes de salir. No dudamos en pedirnos una reserva para cenar la noche siguiente. Y a pesar de lo encantadora que se veía esa terraza romana, preferimos una mesa en el interior, y es que Elisa nos había contado que el local se encuentra precisamente en el Monte Testaccio, el sitio arqueológico donde están acumuladas las antiguas vasijas de cerámica descartadas y apiladas durante el Imperio Romano. El salón del tiene paredes vidriadas que exhiben esos restos arqueológicos, en el mismo lugar donde se cena.

da FlavioElisa también nos había contado la divertida historia del nombre velavevodetto:

Felice, el dueño de un viejo y renombrado restaurante del barrio –que aún existe-, era un personaje quien solía pararse frente a las mesas dispuestas en su vereda; la gente pasaba y cuando intentaba sentarse, si a Felice no le gustaba, los espantaba diciéndoles que las mesas ya estaban reservadas. Podía darse este lujo porque tenía ciertamente mucha demanda.
El joven Flavio, sobrino de Felice, ayudaba en el emprendimiento familiar y constantemente decía:
“Algún día yo también tendré mi trattoria en Testaccio”.
Y al parecer le creían poco porque cuando por hizo realidad su sueño y abrió su propio local, sus familiares le decían:
“Ah, ma allora hai aperto il tuo ristorante?”
(ah, entonces abriste tu propio restaurante?)
“Ma si, ve l’avevo detto che prima o poi lo avrei aperto”
(pero sí, les había dicho que tarde o temprano lo habría abierto).

Y tanto se repitió esta secuencia que éste quedó como el nombre de la nueva casa:
velavevodetto, es decir leshabíadicho.

A la noche siguiente, puntuales estuvimos ahí. Si la atmósfera y la mística del lugar eran fantásticas, la comida no iba a la zaga. Nos pedimos -por intuición- un plato de rigatoni zucca e salsiccia (calabaza y chorizo) que nos dejó entusiasmados por esa combinación, tan ocurrente, simple y deliciosa. Hay que sentir cómo el dulzor del zapallo acude a suavizar el sabor preponderante del chorizo.
Velavevodetto 3Daniel quiso ver al cocinero para felicitarlo y para pedirle la receta, y él con orgullo y sin vanidades, nos reveló su clave:
Calabaza de estación horneada (para que no largue agua) salteada en sartén con chorizo desgranado y un toque de échalottes (que puede también reemplazarse por un poco de ajo, cebolla o ambos).
Los rigatoni que usan son frescos y una vez hervidos se pasan por sartén con el aderezo y son aligerados con agua de cocción para que no queden densos ni grasosos.

Yo los hice el otro día en casa con salchicha parrillera, tomando la precaución de extraer el excedente de grasa que separé, dejé enfriar, llevé a la heladera y reservé para preparar tapas de empanada en otro momento. En lugar de rigatoni usé pennette rigate de espinaca de Paese dei Sapori  y quedó riquísimo. A Daniel el mismo día se le ocurrió prepararlos para sus amigos, en Mendoza, pero se le antojó usar la combinación calabaza-chorizo para rellenar unos cappelletti y luego servirlos con simple aglio e olio. Como lamentablemente la masa resultó defectuosa y se le abrían, los mandó al horno. Según me contó, no le convenció el resultado, pero sus amigos apreciaron y no quedó nada.
La idea de ese relleno para pastas me pareció un hallazgo para seguir experimentando.

Direcciones:
Da Flavio al Velavevodetto
Via di Monte Testaccio, 97, 00153 Roma. Tel 065744194.
www.ristorantevelavevodetto.it  <– para ver fotos, historia, menús y precio de los platos.

Felice a Testaccio
Via Mastro Giorgio, 29, 00153 Roma. Tel 065746800
www.feliceatestaccio.it 

La Casa sugli Alberi Bed & Breakfast
Via Ginori 7, 00153 Roma. Tel (+39) 329 92 89 578  info@lacasasuglialberi.com
www.lacasasuglialberi.com

 

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