de Spritz, de Fernet y de otros amargos italianos

www.cittadelvinoPuente de Bassano del Grappa sobre el Brenta
Foto: www.cittadelvino.it 

Fin de semana, fin del verano.
Atardece sobre el puente de Bassano y como en una ceremonia tácita, todos convergen a esa hora y en ese punto, cada cual con su spritz en la mano.
Los vasos son como velas votivas profanas.
Cada una conjuga el anaranjado fuego del sol con las aguas transparentes del Brenta que corre caudaloso bajo nuestros pies.

Si había un lugar donde el ritual del spritz alcanzaba su cénit, era ahí mismo.Lamento tanto no tener fotos de esos momentos más que en mi mente.
spritzFoto: Luis Alberto Areniello

spritz-from-venice-daily-photoFoto extraída del blog Giuditta in Italia quien a su vez la tomó de Venice Daily Photo

Mis primeros atardeceres de spritz fueron en Montebelluna, Treviso, en cuyos bares del centro solíamos encontrarnos con nuestros amigos para el aperitivo antes de enfilar hacia alguna trattoria para la cena. Como no tomaba alcohol, mientras todos lucían sus elegantes spritz,  para mí ordenaba un cappuccino a deshora y encima descafeinado. Guido me lanzaba con su mirada rayos censores de indignación.

– Cappuccino??? Alle 7 di sera? ma sei matta? Fai come i tedeschi che bevono cappuccini a qualsiasi  ora.

I tedeschi son los alemanes, que si bien son codiciados turistas en Italia, se les critica su impúdica costumbre de pedir cappuccino al cierre de una comida, como si fuera café o un postre. Y yo estaba pegando en el palo, pero mi amiga Leyla, paciente, poco a poco me fue introduciendo en el mundo de le bevande analcoliche, es decir las bebidas sin alcohol italianas, que tienen la misma apariencia o casi de un spritz, pero inocuas y servidas siempre en esos vasos de traslúcido refinamiento.

gingerino Crodino
Me hice poco a poco adicta al Crodino,  de receta secreta pero que se sabe contiene clavo de olor, cardamomo, cilantro y nuez moscada, y sobre todo me hice fan del Gingerino, a base de jengibre y naranja y de esa forma yo también podía no solo lucir mi caliz anaranjado sino también y sobre todo disfrutar de los cicchetti que llegaban a la mesa acompañando los tragos.

Los cicchetti son bocadillos que originalmente se ofrecían a modo de tapas en los bàcari y osterie de Venecia. En Venecia ya quedan pocos de los originales, el  turismo masivo arrasó con gran parte esas tradiciones, pero afortunadamente aún perduran en el Véneto de tierra firme. Los cicchetti  se preparan según las existencias del bar y del arte de quien los hace: rodajas de pan con baccalà a la vicentina, sardine in saor, porchetta, lardo, prosciutti y también bruschette, albóndigas de carne y de pescado, mariscos empanados y fritos, croquetas de verduras…ChinòDe la mano de Guido y de Leyla también descubrí otra de las grandes bebidas sin alcohol italianas: el Chinotto Sanpellegrino, gaseosa de culto de la cual ambos son vehementes partidarios (y supieron sumarme a sus filas!).

El Chinotto tiene color Coca-Cola pero de amargor itálico, mucha personalidad y receta que además de quinoto contiene otros misteriosos ingredientes. Guido y yo nos aprovisionábamos de cajas enteras de latitas que tomábamos ineludiblemente los sábados al mediodía o en ocasiones especiales otros días por la tarde o a la noche después de cenar.

Aperol, Crodino, Gingerino, Chinotto y así como tantas famosas bebidas italianas tienen como común denominador algún componente amargo. El amaro es parte de los gustemas del país.

Existen en Italia unas 27 marcas que llevan por primer nombre “Amaro”, y luego tenemos el Campari, Cynar, Fernet, Amaretto, y otras muchísimas con ese mismo componente de sabor. Debe ser tal vez porque con las comilonas que caracterizan los banquetes italianos será necesario contrarrestar la tremenda actividad gástrica con sustancias que equilibren y favorezcan la digestión y la actividad hepática: quina, cuasia, genciana, alcaucil, limón, naranja, ajenjo

Y hablando de amari italiani cómo no hacer referencia al fenómeno Fernet en la Argentina? Cuando era chica la botella de Fernet Branca no faltaba nunca en casa lista para ser ofrecida a otros italianos que venían de visita, pero sobre todo para ser usada en casos de necesidad como bálsamo digestivo.
1271391332406_fFoto: Taringa.

Habrá jamás imaginado la Familia Branca hace no más de 20 años atrás que su amaro Fernet se maridaría al otro lado del mundo con la menospreciada Coca-Cola? Y que a esta asociación tendría que agradecer que en Argentina –único país con planta productora de Fernet Branca fuera de Italia- se produjese el 50%  más Fernet que en la propia Italia?
Guido estaba siempre admirado de pensar que en Argentina el Fernet se consume a raudales porque se transformó en bebida cool mientras que en Italia fue y sigue siendo bevanda di vecchiette, o sea “bebida de viejitas” y viejitas –aclaro- sin la connotación que acá podría llegar a darle Capusotto.
A ningún italiano se le ocurriría pedirse en el bar un Fernet con cola, o il barista lo miraría muy mal.

 

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