Santa Maria Madalena – Inmersión en los Morros

Créditos: Mario Guimaraes 

Tiempo atrás los papás de mi ahijada Julie se mudaron de Bernal a Brasil, tierra de mamá Nancy. La distancia no menoscabó nuestro afecto, por el contrario, aprendí a conocerlos más durante mis incursiones donde quisiera que se encontrasen. Los visité dos veces en Arraial d’Ajuda, nos encontramos también al final del verano hace tres años en las playas de Maricá. Esta vez la cita fue en su casa de Santa Maria Madalena.

Hacía rato que quería visitar ese lugar donde Nancy pasó gran parte de su infancia y del cual había escuchado muchos relatos, algunos bucólicos y otros no tanto. Las veces anteriores en que había estado en Rio o Búzios siempre había tenido el deseo de sumergirme en el verde sinuoso y lujurioso de los morros que se dibujaban hacia el oeste. Madalena está justamente ahí, en el corazón de las Sierras, tierra adentro, a 170 km de Búzios y 230 de Rio. A 600 metros sobre el nivel del mar el aire que se respira es puro, tamizado por el pulmón de la floresta y las corrientes marinas. Sus noches son siempre frescas, incluso en el más tórrido verano. Su entorno es el Parque Estadual do Desengano, en la Mata Atlántica. Todo allí y alrededor son espléndidos morros selváticos, ríos y cachoeiras (cascadas).

Antes de llegar, la primera escala fue en Búzios, donde pasé a buscar a Julie. Con ella nos fuimos a pasar el fin de semana a Rio. Me llevó a recorrer los lugares de infancia de ella y su mamá: almorzamos en tradicional Confeitaria Colombo, merendamos la interminable copa helada de Cirandinha . A la noche nos fuimos a un recital de Armandinho en el Circo Voador y antes fuimos a comer los camarones más ricos del mundo en Barbieri, en Lapa, el barrio antiguo y bohemio de Rio.
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El domingo temprano y con plena lluvia nos fuimos a la Rodoviaria a tomar un micro hasta Nova Friburgo, ciudad forjada hacia 1820 por colonos suizos. Ahí nos esperaba el papá de Julie y tras una hora larga de ruta en subida, bajada, curvas, contra-curvas y paisajes sinuosos y verdes, llegamos felices como niñas al calor del hogar.

Constaté que además de sus bellezas naturales, Madalena en sí es una joya por su patrimonio histórico: el centro conserva (y bien) cantidad de casas antiguas, de estilo portugués.

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¿Puede en un lugar con esas características no haber buena comida? Claro que no puede no haber. La diversidad de la gastronomía brasileña, se sabe, es descomunal y no se puede probar y apreciar todo en pocos días, pero hasta la clásica feijoada es una experiencia diferente si nos la sirven en Massa de Casa (o “lo de Franklin”), sobre la calle principal), o en Venda da Zezé en Terras Frias, porque las materias primas, todas locales y genuinas, hacen la diferencia. Gallinas y pollos son todavía  felizmente alimentados con maíz y por lo tanto los huevos lucen orgullosos sus yemas bien anaranjadas (ovos caipira). Las verduras tienen sabor de huerta; algunas suenan bastante extrañas para un argentino, como el quiabo o el inhame y otras cuyo nombre no recuerdo.

Probé en pocos días montones de delicias; no se puede apreciar tanto en poco tiempo. Pero debo decir que de todo lo que saboreé hubo un ingrediente en particular que cautivó, a pesar de no ser un desconocido: el aipim, que acá sería mandioca. Para él será el próximo capítulo de este blog.

Bar da Riva

Bar da Riva

El lugar de la foto, tan pequeñísimo como primoroso, es el Bar de Riva y no se puede pasar por Madalena sin entrar a tomar un café com bolo o un té verde helado con menta y naranja como solo ella (Riva) prepara.

Ya de regreso, el papá de Julie nos llevó en auto hasta Búzios. El tramo de 55 km que va desde Madalena hasta Conceição de Macabú es de una belleza escénica que supera el de la ruta que tomamos a la ida, llegando desde Rio y Nova Friburgo.
Nancy y Hans: cómo los extraño!


Algunos datos útiles sobre Santa Maria Madalena…

Cómo llegar:
Lo ideal es ir en auto, pero también se puede llegar en bus desde la Rodoviaria Rio con el bus lechero de la empresa
AutoViação1001 http://www.autoviacao1001.com.br/pt/ 


Donde dormir:

Lamento decirles: la casa de mis amigos no está abierta al turismo y es una pena porque son los mejores anfitriones del mundo. Cuando tuvieron sus propias posadas en Arraial d’Ajuda los huéspedes eran reincidentes porque se enamoraban del lugar pero sobre todo de esta pareja alucinante.

Las opciones entonces son: o bien hacerse de amigos, o -el paso previo- es ir y alojarse en alguna de las estructuras ad-hoc. De  los tres primeros lugares que menciono, no hallé rastros en TripAdvisor:

HOTEL GIRASOL DA SERRA
Se ve muy bien, pero fotos de cuartos no vi. Céntrico.
http://www.hotelgirassoldaserra.com.br/portal/index.php
https://www.facebook.com/pages/Hotel-Girassol-da-Serra/252993511424309

POUSADA ITAPORANGA
A un km del centro, sencilla. Si están con auto y con ganas de ir ustedes mismos al almacén del pueblo y buscar sus ovos caipira (huevos de campo) y freírlos a gusto, Itaporanga ofrece chalets con cocina propia.
http://apousadaitaporanga.com.br/

POUSADA KENTINHA
Sin pretensiones, este alojamiento modesto cuenta con varias ventajas: 1) es una institución del lugar, 2) económico, 3) super central, frente a la iglesia. Bien modesto, eso sí.
http://www.pousadakentinha.com.br/

! POUSADA VERBICARO
Esta es hermosa: una fazenda a poca distancia del pueblo. Para vivir la sierra a pleno. En TripAdvisor rankea bien, pero también es cierto que de todas las nombradas es la única que figura.
http://www.pousadaverbicaro.com.br

Dónde comer:

MASSA DI CASA (lo de Franklin), enfrente de Mercado Estela, en el centro.

CHARME DA SERRA también en el centro. Churrascaria. Es para ir de día, porque de noche las luces blancas son un poco intimidatorias.

CAFÉ DA RIVA
Queda frente mismo a la plaza principal, la plaza del Municipio. Hay un cartelito luminoso: si está encendido, el barcito está abierto.

VENDA DA ZEZÉ, unos kilómetros fuera, en Terras Frías. Argentinos no somos muy bienvenidos, pero si el paladar sabe hacer la vista gorda de este obstáculo, bien vale una visita (tampoco nos van a envenenar la comida).


El Carnaval:

Durante el Carnaval, la apacible aldea parece transformarse radicalmente. Los alojamientos quintuplican sus tarifas y muchos habitantes ponen a disposición habitaciones en alquiler aprovechando la invasión de turistas. A pesar del entusiasmo de los lugareños tentándome, creo que prefiero mil veces la Madalena tranquila que conocí.

Los lugares citados en Rio…

CONFEITARIA COLOMBO
Más de 100 años de historia se reflejan en los espléndidos salones de esta tradicional confitería en el centro carioca. Se puede ir a tomar el té o a almorzar, de lunes a viernes. Sábado abierto al mediodía. Domingos cerrado.
http://www.confeitariacolombo.com.br/site/

CONFEITARIA CIRANDINHA
Un “bar notable” en Rio. Los mejores waffles de la ciudad.
Av Nossa Senhora de Copacabana, 719  Copacabana, 

BARBIERI
Bar temático en el corazón del barrio antiguo y bohemio de Rio: LAPA. Era una vieja barbería, de ahí el nombre y la ambientación.
Abre sólo por las noches y se llena de gente que va a tomar cerveza y comer sus exquisitos “petiscos” (picadas) como camarones empanados, papas fritas con chorizo, calamares y sandwiches.
http://www.barbieribotequim.com.br/


Créditos:

Las fotos más lindas son de: MARIO GUIMARAES . Las demás son mías.

 

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Un comentario en “Santa Maria Madalena – Inmersión en los Morros

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